viernes, 1 de julio de 2016

Para Maite del Estal Alberti, mi amiga del alma.

Mi amiga entra en el mar,
en sus manos, ramo de flores
y un puñado de arena.

Mi amiga entra en el mar,
una palabra en sus labios,
un susurro de ola la abraza.

Mi amiga se baña en silencio
la noche se baña con ella.
Dorada y paciente, mi amiga flota en la luz.

miércoles, 8 de junio de 2016

ELLOS HABITAN

Ellos habitan.
Los veo. La gente llega, cambia
las lámparas,
redistribuyen muebles, otros
son sustituidos.
Abren o cierran ventanas, cambian
el color de las paredes, demuelen
tabiques. Ellos habitan.
Llegan para habitar.
Yo sólo cambio algún plafón. No todos
porque hay voces que me hablan en la penumbra.
Los muebles se me adhieren a los ojos y ya son paisaje.
¿Cómo mutilar los tabiques de esos cuerpos cansados que se alzan?
No puedo amordazar, con capas de silencio,
paredes que conservan el roce
de alguna mano a la que sirvieron de guía
en el recorrido torpe por los pasillos.
Enterrar otras historias, yo llego y no sé. Ellos sí.
Ellos llegan para habitar.
Yo llego y sólo doy vueltas
y miro y pienso y también duermo
con las palmas de mis manos apoyadas en esas paredes.
Entonces,  ¿Dónde habito yo?

miércoles, 27 de abril de 2016

El silencioso

                                                                     Georges de la Tour


Los cazadores de palabras llegan a la tierra.
Uno de ellos, el silencioso,
el  vigía del escritorio, traza un mapa sobre el mapa.
Coteja las lindes. El escribiente confronta:
Se produjeron derrumbes, terremotos, vómitos de la tierra,
mares que vaciaron su prisa en las costas,
vientos como gritos el cuerpo del árbol cercenaron.
El escribiente recoge, junta los fragmentos, alza los ojos y dictamina:
Puede que busquemos en dirección opuesta,
tal vez esté consignado en las piezas extraviadas,
quizás, para llegar, tengamos que descender.

martes, 1 de marzo de 2016

PACTO

                                                                              Salvador Dalí


Tendríamos que llegar a un pacto como los que firman
las señoras de la guerra
y deponer las armas.
Trazaremos una demarcación,
un territorio donde a estos pies se les permita pisar
el después  del conflicto.  Acepto que en el reparto se me otorguen
las aguas más oscuras del océano,
el  débil eco en el precipicio de la sima,
el territorio donde nadie pernocta.
Tuyos, los peces de la salvación,
las palpitantes frutas que se funden en la lengua,
la cálida marea donde los niños nadan
y lo que desees, todo lo que desees.
Sólo pido, a cambio, que me confieras
contemplar el silencio del coral desde la misma hondura en que se enraíza,
tumbarme entre las ortigas que hieren los pies del caminante,
retornar al silencio en el olvido y su fuga,
abrir los ojos en la caverna hasta que encuentre lo que no es ni luz ni sombra,
sólo un simple claro obviado en los mapas.
Permíteme, aunque cueste añadir una adenda al armisticio,
permíteme no ser.





jueves, 28 de enero de 2016

INMENSURABLE

                                                                               Vincent van Gogh

Ni un inmensurable océano
ni un inmensurable desierto
ni la misteriosa cueva del espacio
también inmensurable:
Una de esas noches en tizón,
los pies de siempre,
un charquero camino hacia tu casa,
el próximo paso,
una pequeña travesía.